¿Te gustaría conocer mi historia personal?

Mi historia desgraciadamente es la misma de muchas personas hoy en día. Sin darte cuenta el tiempo va pasando y te dejas llevar por las circunstancias de la vida. El trabajo, el estrés, los compromisos, los amigos, la familia....y un día te das cuenta de que tu cuerpo ya no es el que era.

Entonces tienes que comprar tallas más grandes, te empiezas a encontrar pesado, incómodo, te ves feo y todo eso te va afectando poco a poco a tu autoestima. Te sientes rabioso por dentro, sientes rechazo hacia tu cuerpo y eso hace que aumente más tu estrés. Luego acabas desahogándote con la comida o sintiendo que te mereces un premio por el ritmo de vida que llevas y al final del día te relajas comiendo...y así entras en un circulo vicioso del que no sabes cómo salir.

Eso fue lo que me pasó hace ya 12 años. Puedes verlo en esta foto.

Se me ve sonriendo pero por dentro no estaba bien. Me encontraba siempre cansado, sin vitalidad, me costaba levantarme por las mañanas, mis comidas eran un completo caos y por las noches me asaltaba la ansiedad, sobre todo por el dulce, y no dejaba de buscar caprichos por los armarios. Yo pensaba que como me lo pedía el cuerpo tenía que dárselo. Sin embargo estaba completamente equivocado.

Este desorden me llevó a tener problemas digestivos con fuertes ardores y a tener que utilizar todas las semanas sobres de Almax. Recuerdo que tenía una caja en la mesita de noche porque muchas veces me despertaba del ardor que tenía que me llegaba hasta la garganta.

Afortunadamente un día uno de mis mejores amigos me habló del cambio que había tenido y decidí confiar en él. Así que se convirtió en mi coach y me ayudó a conseguir el cambio que ves en la foto de al lado en tan sólo 3 meses. Empecé a cambiar mis hábitos, a hacer ejercicio, equilibrar mis comidas, beber más agua y tener otra actitud ante la vida. Regulé 14 kg de peso que no volví a recuperar, empecé a sentirme con una vitalidad increíble y nunca jamás volví a necesitar un sobre de Almax.

Con el tiempo mi mentalidad también fue cambiando y empecé a ver la vida con otros ojos. A saber establecer metas, prioridades, a saber decir que no, y a entender que si nosotros estamos bien nuestro mundo también estará bien. Y que tiene que ser en ese orden y no al revés. Porque si esperamos a que las circunstancias sean favorables para estar nosotros bien y cuidarnos entonces será demasiado tarde.

Es fácil autoengañarse cuando uno está metido en la rueda de hámster del día a día y no ve más allá.
Así que mi vida empezó a coger otro rumbo y con el tiempo empecé a ayudar a otras personas a conseguir lo mismo que yo.
En esta otra foto puedes ver mi evolución después de 10 años. Sin duda soy otro.

Mi vida no ha vuelto a ser la misma. Y no dejo de seguir aprendiendo, asistiendo a todas las formaciones que puedo y leyendo libros que me ayuden a ayudar mejor a las personas. Me gusta poner las cosas en práctica conmigo mismo para no hablar sólo desde la teoría a mis clientes. Mi compromiso con las personas que confían en mí en máximo.

Otro de los motivos por los que me dedico a hacer esto y mi compromiso es máximo es porque perdí a un buen amigo al que no me dio tiempo a ayudar.
Tenía un fuerte sobrepeso y estaba metido en esa rueda de tensión del trabajo, preocupaciones y estrés. Con 46 años le dio un paro cardíaco y cayó fulminado al suelo. Nada se pudo hacer por salvarle la vida.

Todos tenemos gente cerca a la que hemos perdido o que vemos que va perdiendo calidad de vida debido a su estilo de vida y los hábitos que tienen. Por eso tenemos que ser un ejemplo para que vean que es posible cambiar. No podemos obligar a nadie a que lo haga. Diciendo una y otra vez las cosas y recriminando sus conductas no conseguiremos nada. Seguirán comportándose así sólo por llevarnos la contraria.

El mundo no cambia con tu opinión cambia con tu ejemplo. Recuérdalo siempre.

Cada persona necesita su tiempo y su momento. Si ahora es el tuyo estaré encantado de ayudarte.

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